La meditación es un práctica usada desde los orígenes del mundo para conseguir el despertar de la conciencia.

Un nuevo estudio científico internacional confirma que la meditación, no “relaja” el cerebro, sino que eleva la actividad celebrar, volviéndolo más activo, complejo y flexible, consiguiendo un equilibrio óptimo para la atención, el aprendizaje y el bienestar.

Según este estudio, la meditación, ayuda plenamente a tener un cerebro sano, reducir los síntomas de estrés y ansiedad, reduce los episodios de epilepsia, eleva la actividad cerebral y compresión, desarrolla la concentración y claridad mental, eleva el nivel de calma interior, etc.

En este estudio participaron Investigadores de la Universidad de Montreal y del Consejo Nacional de Investigación, el prestigioso laboratorio de Chieti-Pescara y 12 monjes budistas de la escuela más antigua de budismo de Tailandia y viven en un bosque de Santacittārāma..

Michael James Wong, profesor de meditación y fundador de Just Breathe. Añade: «Los estudios demuestran una reducción de hasta el 30% en los niveles de cortisol tras una práctica constante de la meditación”.

Los científicos analizaron la actividad cerebral de estos expertos de la meditación mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica capaz de registrar con gran precisión las señales eléctricas del cerebro.

Karim Jerbi, profesor de Psicología en la Universidad de Montreal explico que el estudio se enfocó en dos formas clásicas de meditación:

  • Samatha: técnica basada en concentrarse solo en un objeto (respiración), con el objetivo de estabilizar la mente y alcanzar un estado profundo de calma y concentración.
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  • Vipassana: técnica basada en la observación de más de un objeto, incluye las sensaciones, pensamientos y emociones que surgen durante esa práctica, sin apegarse a ellos, con el fin de desarrollar claridad mental y comprensión profunda de la experiencia.

Los investigadores registraron múltiples indicadores de la dinámica cerebral, incluyendo oscilaciones neuronales, medidas de complejidad de la señal y parámetros relacionados con la llamada “criticidad” y flexibilidad.

La criticidad describe sistemas que operan en el límite entre el orden y el caos, condición que se considera óptima para el procesamiento de información en el cerebro sano.

“Un cerebro con falta de flexibilidad se adapta mal, mientras que un exceso de caos puede provocar disfunciones, como en la epilepsia”, explicó Jerbi.

“En el punto crítico, las redes neuronales son lo suficientemente estables como para transmitir información de forma fiable, pero a la vez lo suficientemente flexibles como para adaptarse rápidamente a nuevas situaciones.

Los resultados publicados en la revista Neuroscience of Consciousness muestran que en ambas formas de meditación  el cerebro no entra simplemente en un estado de calma pasiva, sino en una configuración dinámica rica en información.

Con la práctica del Vipassana acerca al practicante a este punto crítico, mientras que Samatha produce un estado algo más estable y enfocado.

Según los investigadores, cuanto más se acerca el cerebro a un estado crítico, este puede funcionar con mayor eficiencia, flexibilidad y capacidad de respuesta.

Temas de Interés:

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Fuentes:

Wired.com

Virred.com

Gammaknife.com (imagen)